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UNA PROPUESTA DE ADAPTACIÓN DE LA FORMACIÓN BONIFICADA DESDE LA FUNDACIÓN TRIPARTITA
“Una crisis te puede tocar pero no tumbar y esa diferencia depende de la competencia de cada país, de cada empresa y de cada persona. El instrumento para obtenerla es la formación”. Quien así se ha manifestado ha sido Carlos Gómez Plaza, Director Gerente de la Fundación Tripartita, y lo ha hecho en Jornadas de Estudio de Epise, las décimo quintas, celebradas recientemente en Barcelona. Un año después de acceder al cargo de responsable de la Fundación, Gómez Plaza está trabajando en una propuesta concreta para adaptar el actual sistema de formación bonificada a esta necesidad de competitividad y adaptación del sistema productivo español.
Su propuesta parte de una realidad constatable: La actual formación ni genera competencias ni permite conocer su retorno para el negocio, ni para la formación del trabajador. “Es necesario que pasemos del actual 32 por ciento de trabajadores que reciben formación al 52 por ciento –la cifra alemana‐; es decir, de 6 a 12 millones. Si, además, tenemos en cuenta que de los 6 primeros, sólo 2 millones hacen formación para el trabajo, nos encontramos con que el esfuerzo a realizar es todavía mayor. Pero es necesario abordarlo porque con en comprometemos nuestra competitividad”. Su intervención fue aplaudida por los directivos asistentes a las jornadas, especialmente cuando expuso las líneas sobre las que se concreta su propuesta: ■ Conseguir impacto de la formación desarrollando métodos de evaluación “naturales” (de costes mínimos y asumibles) en cuatro niveles: satisfacción, aprendizaje, aplicabilidad e impacto. Con todo ello se abarcarían indicadores de sus efectos en cuanto a la empleabilidad, la productividad, las ventas, la calidad, las condiciones salariales, la generación de itinerarios formativos, etc. ■ El desarrollo de metodologías de aprendizaje adaptadas, ajustadas en coste hora / participante y que potencien el aprender a aprender. Han de permitir la individualización de la formación, los aprendizajes colaborativos y las comunicaciones multidireccionales. ■ El acceso a las pymes, cuya atomización las convierte en las grandes ausentes del sistema de formación bonificada. ■ El diseño de un mapa vivo de competencias para conocer el tiempo real la evolución cuantitativa y cualitativa de las personas, y que también permita orientar los procesos de aprendizaje con fiabilidad. Fuente: www.epise.es
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